Cuatro en línea

Recomendaciones sinceras para cerrar un año sin empacho

Calendario minimalista abierto por el mes de diciembre, con luz suave y una hoja ligeramente doblada


Se acumulan cantidad de mensajes en la bandeja de entrada cada año por estas fechas. Siempre es lo mismo: lista de ‘los mejores’ —libros, discos de flamenco-pop que nadie compra, viajes que no hice pero que me atribuyo— y también esos mojones tan admirados por la gente y que a mí me provocan náuseas. Y así, hasta el florecimiento del instinto asesino.

No soy nadie digno de admiración, ni presumo de líder, pero os diré lo que más me ha gustado de este año —lo visto, lo vivido y lo que me ha extasiado. Para que no resulte pesado, lo reduciré a cuatro elementos por epígrafe, no es que vaya de intelectual desdichado —eso no vende— ni quiero aburriros con listas interminables.

Libros

Aquí está mi cuarteto literario de 2025 que, creo, puede ser interesante tanto para los que no lo hicieron en su momento como para los lectores que disfrutasteis Habitación 216 (si aún no la habéis leído, ¿a qué esperáis?). 

Como cada año, en mi ensalada literaria ha habido mucha poesía. Este año me he enfrascado en los clásicos: Quevedo, Garcilaso y mi admirado Luis Alberto de Cuenca. De esos autores no voy a hablar porque ya se ha dicho todo; únicamente recordar que, si todavía no los habéis probado, hacedlo porque os van a encantar. No hay que renegar de los clásicos: contienen respuestas, muchas respuestas. Quizá todas.

Lo mismo me pasa con los ensayos: me he divertido perdiéndome otra vez en Epístolas morales a Lucilio de Séneca, en Ensayos de Michel de Montaigne y en El mito de Sísifo de Albert Camus, entre otros. Por eso tampoco voy a recomendaros un ensayo concreto: la razón es la misma que con la poesía.

Si os gustan las historias de terror ancladas en la realidad, aderezadas con crítica social mordaz o con un humor negro casi lisérgico, apuntad el nombre de Grady Hendrix: cualquier libro suyo es magnífico. No voy a elegir uno solo: merece la pena leerse varios. Ahora estoy terminando Brujería para chicas descarriadas. Si no lo conocéis, tenedlo en cuenta: dará mucho que hablar.

Sabéis que el mundo de la universidad, el estudio de lenguas muertas y las historias de temáticas al estilo El club de los poetas muertos, me encantan. Desde esa fascinación me gustaría hablaros sobre una escritora que se llama Donna Tartt, ganadora de un premio Pulitzer por su novela El jilguero.  Pero el libro que vengo a comentaros es su ópera prima que se titula El secreto. Una historia que se va intrincando a medida que avanza con un paso sostenido y cadencioso que logra que la tensión vaya en aumento. Si no lo habéis leído, es un libro realmente recomendable. Por supuesto, el jilguero podría ser otra de mis recomendaciones, pero por no repetir autora, no lo voy a hacer. 

En tercer lugar, aunque esto no sea un ranking, ni muchos menos, voy a rendirme a la fantástica cosmovisión y habilidad uniendo palabras, creando imágenes y contando historias de Joe Hill, que acaba de sacar un libro titulado King Sorrow, aunque no voy a hablar de este libro. El caso que nos ocupa es un libro titulado Fuego, aunque en inglés se titula The fireman (¿habéis visto un caso más antagónico de traducción?). En este libro, Joe nos cuenta la historia de una plaga mortífera que se llama escama de dragón y cuyas consecuencias son devastadoras. A los afectados les van creciendo costras negras, las escamas, a lo largo del cuerpo y finalmente se incendian. Con el riesgo que supone para sus seres queridos y demás personas que haya alrededor. El protagonista es un tipo infectado con estas esporas y que, curiosamente, no arde.

Por último, podría recomendaros cualquier libro de terror clásico como El castillo de Otranto, El monje, Vathek o Melmoth el errabundo, cuyas lecturas recomiendo vivamente y os van a encantar.  

Me voy a detener en mi admirado Stephen King y la novela que se titula Insomnia. Esta obra no está en su canon oficial, pero es una historia muy entretenida y divertida. Es un fresco costumbrista, como suele hacer este mago de las palabras. Varios de los habitantes de un pequeño pueblo empiezan a sufrir de insomnio, lo que nos lleva a descubrir junto a ellos un mundo de pesadilla. 

Televisión

En cuanto a la televisión, deciros que me voy a enfocar en las series, me niego a hablar de programas ni a entrar en la dicotomía Hormiguero vs Revuelta ni nada parecido. Lo inteligente, a mi juicio, es saber disfrutar de ambos. 

He comenzado, y terminado, porque cuando me da por algo ya sabéis que soy terco y pesado hasta el extremo, varias series. Por puro azar, me puse a bucear en títulos de True Crime y di con un genio de la comunicación que se llama Carles Porta. Sus episodios, cualquiera de ellos, son para gozar, aprender y seguir disfrutando. No me ciño a recomendar uno en concreto porque todos me parecen magníficos, espeluznantes y terroríficos, pero estupendos al fin y al cabo.

En segundo lugar, y sin seguir ningún orden en especial, voy a hablaros de una serie que nos ha divertido sobremanera a mi mujer y a mí. Nos ha hecho reírnos a carcajadas. Volver a ver alguna escena certera de las que tanto abundan y quedarnos perplejos de nuevo y riéndonos a mandíbula batiente. Estoy hablando de la serie Poquita fe. ¡Qué maravilla, por favor! ¡Qué bien sienta un poco de sentido del humor! Aquí hay a raudales y se agradece este soplo de aire freesco en los tiempos que corren.

Llega una serie a la que no di ninguna credibilidad. Me negué a verla en un principio, pero poco después le di una segunda oportunidad y me rompió la cabeza de tal modo que la he visto dos veces. Se trata de Miércoles Addams. Además, algunos episodios de la segunda temporada los ha dirigido Paco Plaza, lo que para mí supone un plus de garantía y buen hacer. La serie se caracteriza por el humor negro que destila, el sarcasmo frío y feroz de Miércoles Addams, y las maravillosas aventuras que transcurren en un mundo lleno de ficción, monstruos y seres fantásticos. Una maravilla. No os la perdáis.

Para el cuarto lugar no he tenido narices a elegir una sola serie, porque estas que he visto, me han fascinado. Todas ellas son muy buenas series de terror. Se trata de The Haunting of Bly Manor, The Haunting of Hill house, Marianne y Midnight Mass

Hill House y Bly Manor son las clásicas series de terror gótico en las que se describe el secreto que encierra una mansión familiar, así como los entresijos de las relaciones familiares que se han ido desarrollando a lo largo del tiempo. 

Midnight Mass es una serie de terror sobrenatural que me alucinó de inicio a fin. Una de las maravillas que he visto este año.  

Marianne, por su parte, es una serie francesa maravillosa que, si bien flojea en el desenlace de la historia, no deja de tener interés.

Cine

Lo primero y más importante que quiero hacer es que, desde aquí quiero hacer un llamamiento a la gente para que retome la liturgia de ir al cine, de asistir a una sala a oscuras y dejarse impresionar por historias que van más allá de nuestra imaginación logrando sorprendernos. Pueden comer palomitas, pero no hagan barbacoas por favor.

Pues bien, convencí a mi mujer para que me acompañase al cine a ver Heretic. Si bien a ella el terror no le gusta en absoluto, accedió. Creo que porque estaba el bueno de Hugh Grant y eso a ella le da un no sé qué que qué sé yo... El gran Hugh está fabuloso en un papel que nos sorprende ya que se trata de una actuación llena de terror y suspense. Con una tensión creciente aunque, siendo sincero, creo que hacia el último tercio de la historia, desbarra de tal modo que el suspense se resquebraja y, por más que intenta dar una vuelta de tuerca para retomarlo, no logra sorprendernos.

Vi anunciada la película Nosferatu, y fui a verla acompañado por mi cuñado. Aunque de no haber encontrado compañía hubiese ido solo a verla. Porque, como amante absoluto de la historia de este personaje desde que pude ver la versión de Murnau de 1922 (para mí la mejor de todas), no podía dejar pasar el tiempo sin ver esta película. Después he visto muchos detractores, a mi juicio fue una cinta cuya atmósfera está muy lograda, pero lo menos edificante de toda la cinta es la lentitud de los parlamentos tan cadenciosos y algunas tomas alargadas hasta el paroxismo. Pero aun así es una historia muy recomendable que volveré a ver sin duda.

Desde que leí por primera vez la novela de Mary Shelley me quedé fascinado por su moderno Prometeo. Si bien, una vez analizada detalladamente, se ven ciertas lagunas… pero no podía dejar de ver la nueva versión de Frankenstein dirigida por uno de mis directores favoritos. En esta cinta, Guillermo del Toro, además de hacer un alarde visual maravilloso y una caracterización del monstruo realmente impactante, nos interroga sobre qué es un monstruo, en qué consiste la naturaleza de la belleza y quién es el protagonista de actos realmente monstruosos, si son los cometidos por los llamados monstruos o los que la humanidad puede perpetrar. 

Descubrí la siguiente película por casualidad. A raíz de una conversación entre cervezas, raciones y posteriores copas. Todo ello aderezado con su conversación y su risa pertinentes. Pues bien, gracias a aquella noche, accedí al universo de Los Pecadores. Una película en la que dos hermanos gemelos regresan a su pueblo natal para tratar de escapar de sus problemas, topándose frontalmente con un peligro aún mayor del que nunca hubiesen podido imaginar. Se trata de una historia musical de vampiros. Música y vampiros... ¿qué más podríamos pedir al respecto? Es una maravilla sonora y visual.

Música

No puedo dejar de pasar una lista de este tipo sin comentar algo acerca de la música. Quizá sea el primer contacto artístico que yo tuve desde pequeño. Mi padre, que venía de un Tánger internacional y con mayor apertura de fronteras siendo más permeable a la interacción cultural extranjera, cuando vino a Madrid, trajo bajo el brazo un sinnúmero de discos de vinilo (tanto singles como elepés) de todo tipo. Se trataba de grandes éxitos de música italiana, francesa, inglesa y americana. 

Cuando algún amigo mío me dice que de pequeño su padre ponía en el coche una cinta determinada me doy cuenta de la suerte que tuve al crecer escuchando a Elvis Presley, Bill Haley, Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Little Richard, Buddy Holly o Fats Domino, así como Charles Aznavour, Johnny Halliday, Trenet, Yves Montand, Vince Taylor, Cliff Richard, The Beatles, The Rolling Stones, Genesis, John Mayall o David Bowie, de modo que mi primera recomendación a cualquiera que se denomine melómano, es que escuche todo lo que pueda de cualquiera de los mencionados arriba, o, mejor aún, de todos sin falta y de algunos que no he mencionado. No se me ocurre mejor antídoto para el maldito requesón que lo inunda todo.

Pues bien, es en este ambiente musical en el que yo crecí musicalmente. Alejándome de sonidos a los que ahora no tengo ningún apego. Mis gustos musicales son, digamos, menos patrios y más extranjeros en general. 

No quiero dejar pasar la ocasión sin hablar en primer lugar de mi querido y admirado Kris Kristofferson, que nos dejó amargamente el pasado año y cuya marcha no hace que deje de escuchar sus canciones sistemáticamente. En particular, me gustaría recomendaros su disco debut Kristofferson de donde caben destacar las conocidísimas canciones Me and Bobby McGee y For the good times que me resultan tan inspiradoras y profundas que, no por típicas, hay que dejar de recomendarlas. 

Pero viniendo más a nuestros días y adentrándonos en mi universo rockero, no puedo dejar pasar la ocasión de hablar de un grupo que es australiano, como los magníficos ACDC y además tienen un sonido que podría decirse es heredero del grupo de los hermanos Young, se trata de Airbourne y de entre sus grabaciones, quisiera recomendar también su álbum debut que nos llegó allá por el año 2009 y cuyo título es Runnin’ Wild y del que no voy a recomendar ningún tema en concreto, porque me gustaría que lo escuchaseis completo para que tengáis vuestra propia opinión. 

Quizá no sean muy conocidos, pero por eso me gusta recomendar esta banda llamada Royal Republic es un grupo sueco de rock que nos deleita desde el 2007 con su disco We Are the Royal y tiene un sonido magnífico, ecléctico y poderoso. Si tengo que recomendaros algo, sería quizá el tema Everybody Wants to Be an Astronaut que quizá pueda poneros sobre la pista de su sonido.

Estas son mis recomendaciones, quedo a la espera de que me digáis qué os parece cada una de estas y leeré encantado si vosotros tenéis más recomendaciones o estáis de acuerdo o en desacuerdo, con lo que aquí expongo.

Espero vuestros mensajes.

Un saludo y por un 2026 repleto de actividades culturales y felicísimo para todos.


Lee este relato y al acostarte… no mires debajo de tu cama ni dejes el armario abierto.

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Estás en el subsuelo, donde habitan las raíces, el lugar en el que este blog escarba hacia el infierno y escupe lo que encuentra. Aquí no hay frases bonitas, ni de autoayuda, ni vamos a colorear mandalas. Solo literatura oscura, crítica sin trinchera, dolor crónico y verdad sin anestesia. Si no te gusta, sigue perdiendo el tiempo con jueguecitos insulsos. Pero si algo de esto te remueve… ya no habrá marcha atrás.

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