El que mora en la sombra
¿Quién hay en las sombras y se oculta entre las raíces, acercándonos los sonidos del bosque?
Las palabras brotan de muchos lugares.
En nuestro caso, del miedo que se esconde entre las raíces, de la savia que corre rabiosa por los árboles, del dolor que habita en lo profundo del bosque, de la cicatriz del camino y de la presencia de ánimo que nos sostiene para seguir adelante.
No se escribe solo para entretener; sino para desenterrar aquello que duele y tratar de ofrecer una explicación a tanta sombra, aunque escueza.
Pero también para hacerte sentir: lograr que tiembles, que sonrías, que mires atrás o debajo de la cama haciéndote pasar un buen mal rato. Ver que después coloreas lo leído con tu propia reflexión es la manera más honesta de acompañarte en este viaje a las profundidades.
El autor que estamos descubriendo escribió Angustias y Temores, Habitación 216, y es coautor de la antología benéfica de terror Trece pasos hacia la oscuridad, y otras muchas historias que aún laten y se abren paso hacia la luz de la pantalla y que pronto aparecerán de entre las sombras.
Lo que se oculta no existe, y contra lo que no existe no podemos luchar.
Dejemos ver nuestras debilidades, nuestras heridas, y las cicatrices, que son esos surcos que configuran el camino de nuestra existencia.
La belleza de una cicatriz está en la vivencia que la produjo; sin burdas nostalgias ni melancolías baratas. Tan solo duras enseñanzas y lecciones aprendidas.
No temamos al tropiezo ni al obstáculo; porque forman parte del camino.
Tengamos en cuenta que la perfección no existe, es un espejismo que sirve para refrenar tu paso. En cambio, lo único que podemos manejar es nuestro esfuerzo y nuestra entrega, y, si después de todo nuestro esfuerzo sigue habiendo errores, corregirlos con el mayor respeto hacia nuestros acompañantes.
Si nuestra palabra estremece, entretiene, asusta y hace reflexionar, habremos cumplido el objetivo.
Se escribe desde el margen, la rebeldía, la oscura mirada y el dolor que respiramos y habitamos.
Y, sobre todo, desde las ganas de contar aquello que no se puede decir de otra manera, pues la verdad brota entre sombras y raíces.

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