Al pie del pozo negro. La galería número tres del pozo rugió como si algo se hubiera despertado de golpe. Las entrañas de la montaña exhalaron su aliento de fuego y grisú. Una explosión seca y brutal partió la roca.
Diario perdido de los colonos que desaparecieron en 1621 Aún recuerdo el sonido del mar aquella mañana, cuando el reverendo Northwood ordenó que todos los varones nos reuniésemos en cubierta para iniciar el momento de la oración. El barco crujía bajo el peso de su propia debilidad, y el aire estaba tan quieto que parecía observarnos.