El miedo como espejo del alma
Las enseñanzas de escribir una novela como Habitación 216 Hay un tipo de miedo que no grita. No huye, no suda, no tiembla. Pero te hace temblar, sudar, huir, cerrar los ojos y gritar. Es ese miedo que se sienta contigo a la mesa, toma tu taza de café y te observa en silencio con los ojos muy abiertos. Sin pestañear.