El comité del dolor
La justicia poética duró diez minutos. El Comité para la Optimización del Dolor Crónico se reunía cada jueves a primera hora. Eran unos señores muy ceñudos y grandilocuentes que iban en bata blanca para no manchar su conciencia. Se reunían siempre después del croissant del departamento, porque cada día tenían que parar todos juntos media hora a desayunar. Eso de administrar sufrimientos en ayunas les parecía de una crueldad innecesaria. Las decisiones se toman, decían entre carcajadas, mejor con el estómago lleno.