Los ecos de la batalla
LA PRISIÓN DE MI PROPIA EXISTENCIA Desde hace un tiempo despertar se ha convertido en un acto de rendición. Cada mañana, antes de abrir los ojos, siento que mi cuerpo me observa, paciente y hostil. Parece estar sentado en una silla junto a mi cama como esperando el momento exacto para recordarme que ya no me pertenece.